La revolución de la educación. Del papel a la materia

Niños con impresora 3D

Mi hija de año y medio desliza su pequeña mano sobre la pantalla de mi tablet intentando avanzar a la siguiente foto… increíblemente ya entiende como funciona el sistema gestual de la pantalla táctil. Nadie se lo ha enseñado de manera formal. Lo ha aprendido por “interacción”.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, un video más que mil imágenes…y en ese orden, un objeto físico más que mil vídeos. La interacción directa y real con los objetos permite un aprendizaje instantáneo a niveles cerebrales muy superiores a los que se logran con los pénsum de educación actuales, basados en la teoría plana y lineal. Aprender haciendo es la manera naturalmente humana de aprender.

Una niña de 6 años que interactuaba por primera vez con la impresora 3D me dice:
Ella: Y puedo hacer juguetes?
Yo: Sí, juguetes de plástico, muñequitos, pulseras…
Ella: Y entonces…puedo hacer pulseras para mis amiguitas?
Yo: Todas las que quieras
(Luego de un rato en silencio viendo asombrada como terminaba de imprimir su pulsera)
Ella: Guaoo…es como una máquina mágica…le voy a pedir una a Santa Claus!

En otro extremo, ha habido casos donde doctores, autoridades o directivos nos han dicho: “Yo no veo gran cosa en esa maquinita…eso no tiene potencial!”

Picasso decía: “Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevo toda una vida aprender a dibujar como un niño”. Que gran reflexión respecto a los límites creativos del ser humano en su adultez. Quizá esa lógica infantil sea lo que necesitamos para finalmente entender la necesidad de cambiar lo establecido.

Mientras tanto seguimos hablando, difundiendo, convenciendo a los escépticos sobre la importancia de incluir asignaturas de manufactura digital avanzada como parte de los programas educativos. Toda una generación aprendiendo fabricación CNC es algo bestial…algo que tiene un impacto incalculable en el futuro del país…un semillero de proyectos tecnológicos que irán creciendo exponencialmente y a corto plazo en cada aula, de todos los rincones del país. Proyectos reales y materiales que se puedan tocar y que se compartan con el mundo!

A nivel universitario, las escuelas de Ingeniería, Arquitectura y Diseño del país pueden transformarse radicalmente. Los centros de estudiantes podrían gestionar kioskos de reproducción 3D que sean auto-sustentables con servicios de impresión 3D, dotados con máquinas open-source totalmente adaptables y modificables. Estudiantes materializando sus ideas, acortando tiempos de taller de días a horas, prototipando con herramientas avanzadas similares a las de la industria, pero sobre todo creando redes de proyectos digitales que se comparten a la velocidad de la luz hasta cualquier lugar del país o del planeta para crear repositorios de diseño global…algo así como el Google de los objetos.

No somos utópicos ni soñadores. Esto es una realidad como una catedral que ya es accesible hoy. Sólo se necesita voluntad y ganas de cambiar las cosas…te interesa? Únete al cambio!

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